“Una persona voluntaria es aquella que, sensibilizada por la situación social de los colectivos desfavorecidos, excluidos o marginados, decide, de manera altruista y solidaria participar, junto con otras, en diferentes proyectos dentro de una organización de voluntariado, dedicando parte de su tiempo en beneficio de una acción enmarcada en proyectos concretos.”
Considero que una de las vías que debemos tocar y tener en cuenta para el desarrollo comunitario, es el voluntariado, El voluntariado está en un momento importante para asumir su propia función social y fortalecerse. Estamos ante un periodo de crisis donde los recursos económicos van a estar muy reducidos, recortes que seguramente se sufrirán en primer lugar en áreas como el bienestar social y el desarrollo, limitando los recursos a ese desarrollo y, por lo menos, intentantarán que no retrocedamos, y dentro de lo malo, si no avanzamos al menos, intentar mantenernos como antes.
Para ejercer el voluntariado desde la participación, es necesario estar organizado y realizar las acciones sobre una estructura, dígase asociación, grupo…De este modo se legitima la acción del voluntariado y se ahorran recursos, que si son empleados de una forma responsable, serán reutilizados para la mejora y el desarrollo del grupo en el que se ejerce dicho voluntariado. La integración de acciones individuales en una colectiva y organizada, conlleva la mejora social y la contribución al desarrollo global, atendiendo principalmente a los grupos sociales o realidades más vulnerables o que han de desarrollarse. A su vez, se ejerce la función de enriquecer al voluntario, con medios como la formación, la resolución de conflictos, el asesoramiento y el crecimiento del currículo personal, tan necesario en nuestros días para adquirir un puesto de trabajo.
Considero además, que las acciones que realice un voluntario pueden ser incluso más efectivas que las realizadas por un profesional. Me explico, tanto los voluntarios como los profesionales ejercen su labor lo hacen de manera diferente. El trabajador, lo hace por su salario, a no ser que su trabajo sea vocacional, se limita a realizar su trabajo lo mejor que puede y punto. El voluntario por su parte, realiza el trabajo inspirado en otros factores. Factores como interés por los demás, no tener interés económico en lo que se hace,… y su tarea la realiza a través de una camino definido: en primer lugar, se acerca a la realidad, en segundo lugar adquiere sentimiento de fracaso y decepción ante la realidad que ha conocido para en tercer lugar, aceptar la realidad y trabajar para transformarla. Una vez que ya ha pasado por estas fases y comienza su trabajo como voluntario, es lo que le da fuerza. Por este motivo opino que una imagen vale más que mil palabras y que un voluntario que ha llegado a este punto y ha decidido echar una mano en lo que se pueda al desarrollo y transformación de una realidad, y se ha puesto manos a la obra, va a provocar más seguidores y más transformación y desarrollo en el ámbito en el que está trabajando, que un profesional sin vocación.
Al tener el voluntario que realizar su trabajo dentro de una organización, muchas veces su trabajo está limitado a programas o indicaciones que reciben. Es por esto por lo que muchas veces si se limitan a ejercer este tipo de voluntariado, puede ser origen de fracaso. Estoy también convencido después de lo que he leído sobre voluntariado, que dicho voluntariado, tiene que ser ejercido desde la participación. Y desde el término participación entendido ampliamente como proceso de aprendizaje. Debe ser entendido como proceso en el que se conoce la realidad, se analiza, se discute, y se toman decisiones para trabajar y que pueda surgir el desarrollo y transformación de dicha realidad.
Creo que muchas veces el problema por parte de las organizaciones es este. Se aprovechan de los voluntarios para guiarles y encauzarles hacia el camino que interesa a dicha organización y los voluntarios son mano de obra gratuita. No se permite a los voluntarios que desarrollen la faceta de discusión y muchas veces de toma de decisiones. por ese motivo, se cortan las alas a los procesos de voluntariado y surgen situaciones como frustración… que acaban minando a las personas voluntarias y haciendo que abandonen su labor.
Las propias organizaciones tienen que ser quienes delimiten claramente su misión, y deben ser muy meticulosas para saber incorporar a las personas voluntarias su desarrollo desde la participación, entrando en juego todos los aspectos de la misma expuestos anteriormente.
El trabajo cotidiano de los voluntarios los acerca de tal modo al conocimiento de la realidad social que si se les permite utilizar las herramientas de análisis, y no se limita su trabajo a la acción sin más, pueden ser la ayuda transformadora que está necesitando la realidad con la que trabajan.
El entender la tarea de los voluntarios únicamente como una forma de mitigar el descontento social ante problemas que el poder político no atiende, sería quitar valor a la realidad de un sector que no sólo atiende situaciones de injusticia o vulnerabilidad y contribuye al desarrollo social, sino a un sector que despierta conciencias –desde el voluntariado- sobre una sociedad que requiere mejora, y ha de aportar su voz a las políticas públicas referentes al campo en el que trabajo.
El voluntariado nació de la propia sociedad civil, preocupado por mejorar tantas situaciones y grupos necesitados de apoyo, que tiene nuestra sociedad. Basado en el desinterés, el compromiso, la gratuidad y la libertad, ha mejorado muchas situaciones a lo largo de estos años, además de ser un instrumento muy poderoso de cohesión social. Su articulación desde las organizaciones ha sido lo que le ha permitido ejercer más influencia y ser más eficaz, aunque haya sufrido también el riesgo de caer en el ejercicio rutinario de actividades, perdiendo su sentido. Además, su esfuerzo por entender su papel en la sociedad le ha llevado a debates internos en que ha querido ser lo que no era, y no ha sabido valorar lo que mejor hace, que es atender realidades de vulnerabilidad, exclusión, deterioro, injusticia social, y despertar a la sociedad y a otros actores sociales sobre la realidad de las mismas. Muchas veces también le ha sido difícil integrar la propia acción del voluntario individual, que es positiva y enriquecedora para quien la ejerce, con la proyección social del voluntariado entendida como fenómeno social global.
Por este motivo, y basta que pasaremos por una situación económica mala, considero que es un buen momento para intentar limar esos pequeños defectos que no impiden que el voluntariado se desarrolle con toda la fuerza necesaria. Además como afirmé antes considero que es un elemento muy poderoso para la transformación de la realidad y el desarrollo de la misma.